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Cómo dejar de procrastinar y ponerte a estudiar

Formas prácticas de dejar de aplazar el estudio: haz minúsculo el primer paso, quita fricción, atiende a la emoción detrás del retraso y crea una rutina.

Publicado el · Actualizado el · 6 min de lectura

La respuesta corta

Haz que el primer paso sea minúsculo y concreto, como abrir los apuntes de un tema o hacer dos preguntas, porque seguir suele ser más fácil que empezar. La procrastinación consiste en gran parte en evitar emociones desagradables, así que rebaja la presión: decide cuándo y dónde estudiarás, aleja el teléfono y pon un temporizador de 10 o 25 minutos.

Procrastinar no es ser vago. La mayoría de los estudiantes que aplazan el estudio se preocupan por el resultado, y eso es parte del problema. Estudiar resulta incómodo: es difícil, es aburrido o te recuerda lo atrasado que vas. Evitarlo da un alivio inmediato. El alivio no dura, el trabajo sigue ahí y ahora hay menos tiempo.

Esta guía trata de pasar de «debería estudiar» a estudiar de verdad, con pequeños cambios que son más fáciles de poner en práctica que la fuerza de voluntad.

Por qué aplazamos el estudio

La investigación sobre la procrastinación encuentra una y otra vez lo mismo: tiene que ver sobre todo con gestionar las emociones, no el tiempo. Aplazamos las tareas que nos hacen sentir ansiedad, aburrimiento, confusión o agobio, y en su lugar hacemos algo que nos sienta mejor en ese momento.

Es útil saberlo, porque significa que la solución no es solo un horario mejor. Es conseguir que empezar la tarea resulte menos desagradable.

Haz minúsculo el primer paso

«Repasar para el examen de química» es una tarea enorme y vaga, y las tareas vagas son fáciles de evitar. Reduce el comienzo hasta que parezca casi ridículo:

  • «Abrir los apuntes del tema 3».
  • «Hacer las dos primeras preguntas».
  • «Leer una página y escribir una línea sobre ella».

Una vez que has empezado, seguir suele ser mucho más fácil de lo que fue empezar. El objetivo del primer paso es solo ponerte en marcha.

Usa un temporizador para rebajar la presión

Comprometerte a «estudiar toda la tarde» intimida. Comprometerte a 25 minutos, no. Un temporizador fija un final claro, así que la incomodidad parece limitada, y mucha gente tiene ganas de seguir cuando suena.

En un día realmente malo, prueba con 10 minutos. Puedes parar a los 10. A menudo no lo harás. La guía Pomodoro explica cómo hacer bien las sesiones cronometradas.

Quita fricción al estudio y añádela a las distracciones

Haz que estudiar sea la opción fácil y distraerte la incómoda:

  • Prepáralo la noche anterior. Apuntes abiertos, libros sobre la mesa, la primera tarea escrita.
  • Deja el teléfono en otra habitación, o al menos fuera de tu alcance y boca abajo. Un estudio encontró que la gente rendía peor en tareas de atención con el teléfono sobre la mesa que con él en otra habitación, aunque una réplica posterior no encontró el mismo efecto. En cualquier caso, un teléfono al que no llegas es una decisión menos que tomar.
  • Cierra todas las pestañas que no necesites antes de empezar.
  • Estudia en el mismo lugar si puedes. Un sitio asociado al trabajo hace que empezar sea más automático.

Decide cuándo, no solo qué

«Estudiaré mañana» suele significar «lo decidiré mañana», y tu yo de mañana sentirá la misma resistencia. Un plan concreto funciona mejor: «A las 4, después de comer, en la mesa de la biblioteca, haré las cinco primeras preguntas de práctica». Los psicólogos las llaman intenciones de implementación (implementation intentions), y hacen más probable cumplir que un objetivo general.

Un calendario de repaso es la versión a mayor escala: decide de antemano para qué sirve cada sesión.

Atiende a la emoción, no solo a la tarea

Si te sorprendes evitando algo, pregúntate qué emoción hay detrás.

  • ¿Agobiado? La tarea es demasiado grande. Divídela más.
  • ¿Confundido? No sabes cómo empezar. Haz que el primer paso sea «averiguar cómo empezar»: vuelve a leer la pregunta, mira un ejemplo resuelto, pregunta a alguien.
  • ¿Angustiado por ir atrasado? Fíjate en lo que puedes hacer hoy, no en todo lo que no has hecho. Después haz una pequeña parte.
  • ¿Aburrido? Hazlo más activo. Ponte a prueba en lugar de releer, o fíjate una meta como «diez tarjetas en cinco minutos».

Sé amable contigo mismo con la procrastinación pasada. Los estudiantes que se perdonan por haber aplazado algo tienden a procrastinar menos en la siguiente tarea que los que se castigan por ello.

Crea una rutina que arranque sola

Cuanto menos tengas que decidir, menos hay que aplazar. Una sesión de estudio corta a la misma hora cada día, aunque sea de 20 minutos, convierte el estudio en un hábito en lugar de una decisión. Repartir tu tiempo de estudio en varios días también ayuda más a la memoria que meter las mismas horas en una sola sesión, y evita que un examen que se acerca se convierta en una crisis.

Errores comunes

  • Esperar a sentirte motivado. La motivación a menudo llega después de empezar.
  • Hacer un plan perfecto en lugar de empezar. Planificar puede ser otra forma de procrastinar.
  • Pensar en todo o nada. Veinte minutos de estudio son mejores que cero minutos de estudio perfecto.
  • Recompensarte primero. «Un capítulo de la serie y empiezo» rara vez acaba después de un capítulo.

Cómo hacerlo en Atheneum

El temporizador de enfoque funciona sin cuenta, así que una sesión de 25 minutos (o de 10) está a un clic. Sigue funcionando mientras te mueves por la app. Si inicias sesión, pon a la sesión una etiqueta con lo que estás haciendo y tus sesiones se guardan.

Las rachas de Atheneum son semanales: estudiar un día a la semana las mantiene, así que un día perdido no borra tu progreso, lo que quita parte de la presión del todo o nada. Las insignias premian la constancia, y son opcionales. Puedes poner en el tablero de tareas el primer paso minúsculo del día la noche anterior, para que te esté esperando.

Para empezar

  1. Esta noche, escribe el primer paso de estudio de mañana. Que sea minúsculo y concreto.
  2. Decide cuándo y dónde lo harás.
  3. Deja el teléfono en otra habitación y pon un temporizador de 10 minutos.
  4. Cuando suene, decide si sigues. Cualquier respuesta está bien.

No necesitas sentirte preparado. Necesitas empezar con algo tan pequeño que empezar sea fácil.

Sigue leyendo: cómo crear un hábito de estudio que dure, y el teléfono y el estudio si es en el teléfono donde se te va el tiempo.

Fuentes

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  • Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T., & Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological Bulletin, 132(3), 354–380. https://doi.org/10.1037/0033-2909.132.3.354

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